Un día después de que explotara el caso de maltrato infantil que afectó a un grupo de menores de edad en San Isidro, Gustavo Posse dio su visión del hecho y arremetió contra las personas que estaban al frente del jardín "Tribilín".
"Estamos indignados, sensibilizados, no sólo se trata de establecer un jardín de infantes sin autorización para funcionar como negocio ni nada por el estilo, sino deengañar a los padres de los chicos, al municipio y a la provincia", expresó el intendente de San Isidro.
En conferencia de prensa, el jefe comunal adelantó que "la Justicia está reuniendo las pruebas para poder decir, como pensamos nosotros, que las personas que llevaban adelante esto de manera irregular son delincuentes y pueden tener patologías que los vuelve peligrosos".
Al ser consultado sobre de quién era la responsabilidad de que el jardín funcionara como tal, pese a que no contaba con habilitación, Posse desligó a a su administración: "La ley impide que los municipios puedan intervenir en el área docente".
En el mismo sentido, el funcionario apuntó: "En estos casos, el único autorizado para actuar es el ministerio de Educación de cada provincia". Sin embargo, se negó a afirmar que la responsabilidad sea del gobierno bonaerense.
Lo que sí remarcó una y otra vez es que su gestión no tiene la culpa: "Nosotros no somos responsables de que el jardín haya seguido funcionando, ni los padres de haber sido sometidos a un engaño".
Finalmente, Posse comentó que hasta los profesionales que intervienen en el caso se encuentran afectados por lo que observaron: "Los psicólogos dicen que están sensibilizados por lo que sucedió, pese a que tienen una preparación de base para trabajar en estas situaciones".
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